Después de que Marina subió a su habitación, Perla se quedó sentada junto a Andi, escuchando en silencio la conversación entre los dos hermanos. La mayor parte del tiempo hablaba Andi, mientras que Orión solo decía unas pocas palabras de vez en cuando.
Hablaron un buen rato. Perla miró la hora y pensó que Orión ya pasaba demasiado tiempo frente a la computadora. A su edad, no podía forzar demasiado la vista.
Le revolvió el pelo a Andi y le dijo:
—Tu hermano ya debería irse a dormir. No lo