—Emm. —Ricardo asintió con indiferencia. No parecía muy interesado en Teresa, y entre ellos nunca hubo mucha afinidad.
Ambos caminaban en silencio por el pasillo. La alfombra en el suelo absorbía el sonido de sus pasos, lo que hacía que el ambiente se volviera algo incómodo.
Ricardo fue el primero en romper el silencio:
—¿Cómo está tu salud últimamente? Pareces un poco débil, tienes sudor en la frente. Antes de recuperarte del todo, deberías descansar más, alimentarte bien y evitar el cansancio