—Raven —oigo una profunda voz masculina que dice mi nombre—. Raven, despierta.
El sonido de la voz hace que quiera despertarme, pero sé que cuando lo haga no será agradable. Algo en el borde de mi conciencia me dice que es mejor seguir dormida e inconsciente.
—Raven, por favor, despierta —ahora la voz suena desesperada, tal vez incluso un poco molesta. Pero me siento tan agotada. Sólo unos minutos más...
—Raven —escucho una voz diferente, esta vez femenina. Mayor. Me reconforta. Sé que e