Me encuentro obedeciendo la orden de Alaric sin quererlo. Me doy cuenta de que estoy agotada por haber gastado mis poderes antes, así que me tumbo en la cama y cierro los ojos. Me sumerjo en un sueño agitado y sueño con gallinas que gritan mientras un joven Alaric las acecha y les rompe el cuello. Me despierto con un sudor frío y me doy cuenta de que está oscuro. Debo de haber subestimado lo cansada que estaba, porque llevo horas durmiendo.
Llaman a la puerta y me levanto para abrir. El miemb