Pasan dos días más de la sofocante presencia de Alaric. Rara vez se aparta de mí, salvo para ir al baño, y lleva a cabo sus asuntos de la manada en una habitación contigua con un guardia apostado en mi puerta. Sé que su objetivo es mi seguridad, pero está dificultando enormemente que me escabulla para ver a Evanora. Algo en mis entrañas me dice que debo llegar a ella lo antes posible, y que debo ir sola.
Me siento mucho más fuerte después de tanto tiempo de convalecencia, pero también inquiet