El sol de la mañana se filtraba por las amplias ventanas de la habitación del hospital, proyectando una luz cálida sobre Isabella, quien sostenía en brazos a su hijo recién nacido. Francesco estaba sentado a su lado, observando cada pequeño gesto del bebé con una devoción absoluta. La quietud del momento fue interrumpida cuando la puerta se abrió lentamente y un grupo de personas entró con pasos silenciosos y sonrisas expectantes.
Alessa fue la primera en acercarse, sus ojos brillaban con emoci