Mientras Don Marcos y Francesco calmaban a Leonardo, Nick tomo el control. Con una eficiencia que hablaba de años de experiencia en situaciones extremas, se dirigió a la mesa donde estaba el equipo de comunicaciones. Sacó de su mochila un dispositivo pequeño pero complejo, conectándolo a la computadora de Vinicio.
—Esto debería hacer el trabajo —dijo mientras manipulaba los controles— Cuando vuelvan a llamar, rastrearemos la dirección IP en tiempo real. Si el Siciliano comete un error, lo encon