Pasaban más de las 08:00 pm cuando Alessa y Charly dejaron el apartamento de Elena. Afuera, la brisa nocturna era fresca y reconfortante, contrastando con el calor sofocante del día. Los sonidos lejanos de la ciudad y el murmullo del tráfico apenas rompían el silencio, creando una atmósfera tranquila pero cargada de expectativas. Alessa, con una expresión de satisfacción en su rostro, y Charly, ligeramente preocupado, se dirigían a la mansión Moretti.
—Recuérdame no hablar mal de Isabella en tu