Al llegar, la atmósfera se relajó, los miembros de las familias sonreían y vitoreaban la llegada del grupo. Nicolás tenía al pequeño en brazos mientras Isabella se acercaba con una sonrisa juguetona.
—Te luce, Nic. Deberías aprovechar que estás aquí con tu asistente de piernas lindas y empezar a hacer uno propio.
Nicolás rodó los ojos y sonrió. —Veo que estás muy bromista, Isa. Además, sabes que no mezclo lo personal con lo laboral.
—Ajá, claro, repítelo hasta que lo creas. —Isabella arqueó una