El sonido constante del agua goteando en la distancia era como una tortura, un eco interminable que amplificaba la soledad y el temor en la vasta oscuridad que la rodeaba. Alessa se encontraba suspendida en un limbo de dolor y desesperación, sus muñecas adoloridas por las cadenas que la mantenían colgada del techo, mientras su cuerpo apenas soportaba el peso de su propio agotamiento. El frío calaba en sus huesos, pero era el dolor interno, esa desesperación latente, lo que realmente la desgarra