Finalmente, había llegado el día: 14 de julio, la fecha que Charly había escogido para unir su vida —legal y religiosamente— a la de Chiara.
La mansión Moretti amaneció vestida de gala. El cielo, despejado como si hubiese sido acariciado por los ángeles, parecía haberse aliado con el destino para regalarles un día perfecto. En los jardines, una carpa de lino blanco ondeaba suavemente con la brisa cálida de primavera, decorada con hilos de luces doradas, peonías recién cortadas, jazmines en flor