La tarde se estiraba lentamente sobre Calabria, con el sol tiñendo el cielo de un rojo sangriento, como presagio de lo que estaba a punto de suceder. En el apartamento, Elena se encontraba frente a Dimitri, los dos sentados a una mesa donde la oscuridad del lugar parecía envolverlos. La atmósfera, cargada de secretos, no dejaba lugar a dudas: algo grande estaba por ocurrir.
Dimitri, con una mirada calculadora, no necesitaba hacer mucho para hacer que Elena hablara. Ella, desde que había comenza