Leighton esperó a que Chloe se fuera a la cama.
Estuvo veinte minutos dando vueltas por su habitación, con la adrenalina corriéndole por las venas. Las palabras de Noah resonaban en su cabeza. *Lo que quiero es que le digas que se aparte porque eres mía.*
No era suya. Él se había encargado de eso. Marchándose. Echándose atrás. Rechazándola una y otra vez.
Pero la cara que había puesto esa noche. Los celos ardiendo en sus ojos. Esa no era la cara de un hombre al que no le importaba.
A las once,