Leighton se despertó con olor a café.
Seguía en la cama de Noah. La luz gris de la mañana se filtraba por las cortinas. Su brazo estaba sobre su cintura, pesado y cálido.
Por un momento, todo se sentía bien. Perfecto.
Luego él se movió a su lado.
Su brazo se tensó. Se retiró. El colchón se hundió cuando se incorporó.
Ella se volvió a mirarle. Estaba de espaldas, con los pies en el suelo. Los hombros rígidos. Tensos.
"¿Noah?"
No se dio la vuelta. "Deberías volver a tu habitación."
Las palabras l