El silencio en el almacén era espeso, como una tormenta a punto de desatarse. Luciana observaba a Alexander con el corazón latiendo con fuerza.
Gabriel había dejado caer la verdad como una bomba: había una red de poder controlando la industria editorial, una que no permitía que los autores independientes tuvieran éxito sin pagar un alto precio.
Y Alexander había sido una de sus víctimas.
Le robaron su historia. Le robaron su confianza. Y durante años, le robaron su voz.
Luciana lo vio cerrar lo