La cabaña en el bosque se alzaba ante ellos, envuelta en un silencio sepulcral. Luciana y Alexander intercambiaron una mirada cargada de determinación antes de avanzar hacia la entrada. La puerta de madera crujió al abrirse, revelando un interior polvoriento y desordenado.
—Parece que alguien salió de aquí con prisa. —murmuró Luciana, observando los muebles volcados y los papeles esparcidos por el suelo.
Alexander asintió, su expresión grave.
—Debemos buscar cualquier pista que nos lleve a Isab