Elena Cruz supo que esa noche sería un error.
No porque no debiera ir.
Sino porque sabía exactamente lo que podía pasar.
Y aun así… aceptó.
Frente al espejo de su pequeño apartamento, observó su reflejo en silencio.
El vestido negro que había elegido era elegante, sencillo, pero resaltaba cada detalle de su figura con una naturalidad que incluso a ella le sorprendía.
No pertenecía a ese mundo.
Pero esa noche… tenía que enfrentarlo.
Tomó una respiración profunda.
“Solo es trabajo.”
Las