Capitulo 10

—Señorita Gigi, ¿necesita algo?— Al notar la intensa hostilidad en los ojos de Gigi, Elena suspiró para sus adentros.

Era evidente que Octavio se había metido solo en este lío, y aun así la culpaba a ella.

Gigi, golpeando sus tacones altos, dijo con arrogancia.

— Elena, he visto a muchas mujeres como tú que se pueden comprar con dinero. Ni se te ocurra intentar ligar con Octavio.

Esta chica de dieciocho o diecinueve años estaba claramente mimada por su familia; su tono era particularmente arrog
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