En el estudio, Elena buscó por todas partes, pero no pudo encontrar el acuerdo de divorcio.
Sin desanimarse, volvió a buscar con cuidado, pero nada.
¿Dónde lo habría puesto Guillermo?
Tal vez por estar en cuclillas demasiado tiempo, le dolía terriblemente la parte baja de la espalda.
Elena se frotó la espalda, frunciendo el ceño pensativa.
Justo entonces, sonó su teléfono.
Ver la palabra “Esposo” en la pantalla era obvio. Elena pensó para sí misma. “Cambiaré ese apodo que le puse a Guillermo d