El recién llegado era un joven que caminaba apresuradamente y se abalanzó sobre ella, chocando con tanta fuerza que Elena tropezó hacia atrás.
—¿Quién es este…?
Murmuró Elena en voz baja, pero el hombre parecía ajeno a todo, apresurándose con la cabeza gacha.
Parecía extraño, y no pudo evitar mirarlo varias veces más.
De repente, sintió que esta persona le resultaba familiar, como si lo hubiera visto en algún lugar no hacía mucho.
Se golpeó la frente, y Elena recordó de repente: era el hijo de