La señora Massu bajó las escaleras de la mano de su asistente. Al llegar al comedor, revisaba cada detalle. El blanco mantel con encaje y bordes doraros, la vajilla en blanco y visos azules, los cubiertos de plata, las copas de agua y vino alineadas de manera impecable, servilletas en tono blanco pastel, junto con los arreglos florales a los costados, y la hermosa fuente de centro de dos niveles, donde podían apreciarse deliciosos bocadillos exquisitamente decorados, complementaban la decoració