Alan tomaba varias carpetas en mano de la mesa del comedor.
Kamil le abrazaba rodeándole con sus brazos.
-Nosotros no nos amamos…dejemos el juego, otro día seguimos en las adivinanzas…bien linda ahora suéltame, toma una taza y sírvete café, yo debo agilizar algunas cosas, debo ir a trabajar-.
-No entiendo como un chico como tú con semejante fortuna trabaja-.
-Porque el dinero no nace en árboles, mis padres hacen muy bien su labor de dirigir sus negocios, yo también-.
-Yo no quiero llevar pesada