Marga declinaba con desdén la invitación de Fred a cenar; traía consigo: seis maletas y dos neceseres, como si fuera un asunto de vida o muerte. Según Marga, todo era importante, por eso no escatimó en pagar el costo adicional.
-Podemos cenar en casa. Así me ayudas a cargar todo este estorbo-. Replicaba Marga con desdén. Fred suspiró intentando mantener la calma ante la evidente irritación de Marga quien se deshizo de la chalina con un movimiento brusco.
-Hoy estuve muy ocupado con varios despa