La señorita Minie había pasado toda la noche junto a la cama de su madre, su condición era crítica y los médicos cada vez daban menos esperanzas. Su madre se veía tan frágil que sintió ganas de llorar, pero se contuvo. Fue directamente al tocador para lavarse la cara, colocarse tónico y aplicar bloqueador con dos toques de base, rubor y brillo de labios le daban mejor aspecto a su rostro cansado, acomodó su cabello en una gran moña antigua para finalizar con lavado de dientes y gotas para los o