Tani Nakaro tomó lugar en la mesa al tiempo que daba una mirada al lugar, era elegante, lleno de belleza y luz, bajo la carpa de sedas y destellos de miles de luces, el jardín lucía hermoso, invitaba a dar un paseo por cada rincón.
Decidió salir a dar una vuelta por el lugar, su marido le seguía con la mirada, él lucia tan galante esa noche.
Sus hermosos ojos eran para Tani fascinación.
Lamentaba profundamente que su suegra dominara toda la familia, no podía negarse malos pensamientos sobre ell