El personal iba y venía de un lado a otro junto a la señorita Kamil atendiendo sus demandas, era la hora de hacer las pruebas de vestuario, accesorios y calzado, por cuestión de tiempo le habían citado temprano para adelantar ciertos detalles, así que como era de imaginar Kamil había llegado más insufrible que nunca.
-Mamá quiero mi café-. Extendía la mano mientras le daban el masaje en su rostro y colocaban la mascarilla de flores y miel.
-Tonta…ten cuidado con mi cutis…si me llegas a dejar ma