CAPÍTULO 20- ESTO ES SOLO EL PRINCIPIO.
Punto de vista de Laila (Día siguiente)
Apenas he dormido. Cada vez que cierro los ojos, veo el rostro de Andrés, la furia, las palabras, el golpe en la cara de Alejandro y la firmeza de su marcha.
Siento la amargura en la boca, aún fresca, al entrar en el ascensor, apretando el abrigo con demasiada fuerza, intentando quitarme el frío que me traen los recuerdos.
Abro la puerta de mi puesto de trabajo, pasando junto a la oficina diáfana donde la gente empieza a entrar, con tazas de café en la mano y rostros aún soñolientos.
Dejo el bolso, me aliso la blusa e intento respirar.
La mejor manera de superar esto, Laila, es trabajar y concentrarme.
Es todo lo que puedo hacer.
El suave zumbido de las luces fluorescentes, el repiqueteo de los teclados y el ocasional murmullo de las conversaciones. Debería ser una rutina normal y segura, pero siento una opresión en el pecho y el pulso aún me late acelerado por la tormenta que se desató ayer.
Clara me nota al instante. Arquea las cejas mientras