Eficiencia
Cuando Alexander Blackwood entró al ascensor privado que lo llevaría a su oficina en Londres, su sola presencia impuso silencio en el pasillo. Vestía un traje oscuro impecable, con la corbata ligeramente aflojada y su expresión era una máscara de indiferencia. Ignoró las miradas curiosas de sus empleados mientras las puertas se cerraban tras él.
Al llegar al último piso, el sonido de sus zapatos resonó sobre el mármol pulido. Su asistente personal se apresuró a caminar a su lado, inf