Lorenza estaba frente a la puerta de la villa, bajó la mirada a su vestido de noche, uno que había comprado para este día, se mordió el labio y dudó en tocar el timbre, escuchó a lo lejos la música sonar, ¿Y si nadie le abría la puerta?
—Aquí estás—dijo Alessandro apareciendo por la puerta lateral de la casa que daba al interior del jardín. Lorenza se tensó al verlo, tenía su pajarita colgando de su cuello desarreglado.
—Sí, aquí estoy. —tomó un poco de aire para poder tranquilizar su corazón ac