La camioneta blindada se detuvo en un área privada de la gran villa. Edward no había hablado durante el camino, y Grace evitó preguntarle sobre el encuentro con su madre. Recordando que se irían a primera hora a Nueva York, imaginó que no había sido una conversación agradable. Edward bajó del vehículo y miró hacia ella.
―Toma mi mano, te ayudaré a bajar ―le dijo. Ella aceptó su mano y, con cuidado, se deslizó hasta llegar a él. Justo cuando estaba por bajarse por completo, él la detuvo, incliná