Edward se inquietó al no ver a Grace entrar del brazo de su padre cuando comenzó a sonar la marcha nupcial interpretada por el cuarteto de cuerdas. Se ajustó el cuello de la camisa de vestir, sintiendo una sensación nueva y desagradable.
—Tranquilo, veré qué pasa —dijo Stefano, su padrino, a su lado. Edward lo detuvo con la mano, bloqueándolo para que no se moviera.
Sus ojos se fijaron en Grace, caminando por el largo pasillo del jardín hacia él.
—Oh, pensé que por un momento... —Edward dejó de