—¡Niñato! —con desprecio que solo escucha Kim-nim.
—Yoon-nim, usted y él no es que tengan edades diferentes.
—Kim, ¡cierra la boca! —Respira fuerte. —¿Trajiste lo que te pedí? —Kim-nim hace señas de que sí. —¡¿Qué pasa?!, ¡¿por qué no hablas?! —Kim-nim trata de explicar con señales por qué. —Serás… —Respira fuerte mientras se toca ambos lagrimales con los ojos cerrados. —Kim, abre la boca y contéstame.
—Si, lo traje Yoon-nim. —responde sonreído.
—De verdad. —responde la sonrisa, pero sin quere