Kim-nim iba a toda prisa, no había tiempo que perder, debían impedir que Clara se montara en el avión, sin embargo, el entorno parecía burlarse de ellos, todo va molestamente lento.
Los semáforos parecían haber armado un complot para que todos los consiguieran en rojo, los peatones circulaban despacio por los pasos, y en ocasiones igual pasaban, aunque supieran que la luz iba a cambiarles en pleno camino, toda la felicidad pasaba en cámara lenta delante de sus ojos. En los parques comenzaban a