Luis Punto de Vista
La penetré, llenándola con mi entrepierna excitada mientras gemía. Estaba apretada, jugosa, y cada vez me hundía más profundo. La había echado de menos y no solo sexualmente, sino también en el día a día. Por eso, mientras me miraba desde la mesa en la que hacíamos el amor, contemplé su bonita cara, su boca abierta por el placer, y me dije que no volvería a separarme de ella.
—Dime que siempre será así, Helen, que siempre estaremos juntos. —Reduje el ritmo para que ella rec