Narrador
Mientras a Sarah la operaban, los demás esperaban nerviosos, preocupados. Queriendo saber si ella iba salir bien, si aceptó su corazón nuevo. Vlad jamás se sintió tan nervioso, con las manos temblorosas y sudando. Era una sensación inquietante, horrible.
Su teléfono sonó y lo sacó del bolsillo de la chaqueta, era un mensaje de uno de sus escoltas. Abrió el mensaje y lo leyó.
—Señor, su hermano se encarga en Milán, en un departamento en el centro de la ciudad.
—No le perdáis de vista, y