Mundo ficciónIniciar sesiónLa maleta abierta sobre la cama tenía esa calidad particular de las cosas que esperan con paciencia mientras uno se distrae. Ximena llevaba veinte minutos frente al armario y seguía sin decidir qué ropa necesitaba para dos días en Monterrey, lo cual era absurdo porque había hecho ese viaje siete veces en el último año y siempre empacaba lo mismo: dos mudas neutras, un blazer de reserva, los zapatos que no apretaban aunque caminara ocho horas se







