CAPÍTULO 30. Una recuperación difícil
Aquella era una buena pregunta. ¡Demonios, era una excelente pregunta!
—¿Y estás seguro de que la res fue tuya? —preguntó Ranger.
—¿Y de quién más? Somos los únicos ganaderos en veinte millas a la redonda. No te digo que no haya otros hacendados cerca y que algunos puedan tener alguna vaca, ¡pero vamos, tendría que ser exceso de casualidad y demasiada mala suerte, y sabes que yo no creo ni en lo uno ni en lo otro! —aseguró Nate.
—Entonces hay que investigarlo. Hacer un nuevo conteo de reses, y