CAPÍTULO 31. Una mujer vigilada
Eran un lindo desastre. Cualquiera que no conociera las interioridades de aquel contrato solo podría pensar eso: que era un libro desastre. Y la verdad, al menos por aquella noche, viendo a su hija sana y salva, Blair estaba decidida a pasar el mejor momento posible y a reír tanto como pudiera.
Así que le siguió el juego a Ranger, le puso una cuerda alrededor del cuello a Nate, y se lo llevó a modo de esclavo conquistado toda la noche.
Las familias iban y venían, y los gritos de los niños eran