CAPÍTULO 28. Un regreso tormentoso
—¡Lo encontraron! —Aquel grito hizo que Blair se incorporara en la cama respirando entrecortadamente.
—¿Está…? ¿Asher...? —Ni siquiera se atrevía a preguntar si estaba vivo hasta que vio en el rostro de su “cuñado” una sonrisa de alivio.
—¡Está vivo! ¡Todavía no saben qué tan herido, pero está vivo!
—¿Ya lo están trayendo?
—Sí, mandaron a una ambulancia. Va a estar aquí en cuestión de minutos, tranquila —le dijo el muchacho, y Blair se cubrió la cara con las manos, sollozando para que toda aque