CAPÍTULO 27. Rastreando en la oscuridad
Asher tuvo que moverse rápido para mantener a Blair sentada en aquella cama o para al menos asegurarse de que si se iba a desmayaba no se lastimara aún más.
Al otro lado del teléfono solo se escuchaba un silencio roto por los gritos y las órdenes lejanas de la policía, murmullos ahogados y la respiración pesada de Sebastián, que tenía el corazón acelerado.
Mientras, la puerta del cuarto de hospital se abría y entraba Adaline con el rostro desencajado. No podía participar en las búsquedas, así q