VIVIENDO CON EL ENEMIGO.
Sentí el frío recorrer mi columna, pero no dejé que me viera vacilar. —¿De verdad crees que me asustas con tus amenazas, Dante?—respondí, mi voz estaba ligeramente calmada pero mortalmente seria. —Tienes mucho que aprender sobre a quién desafiar.
Dante me acercó aún más, su respiración cálida contra mi cuello me erizaba la piel mientras susurraba con una calma tan perturbadora que me estremecía:—Sabes, Sophía, no es solo tu vida lo que está en juego. Tu madre… — inmediatamente me tense y el amp