—Dante, no se si pueda hacer esto. Necesitas urgente un médico, hay que operarte.— dice con firmeza, aunque su voz temblorosa delata lo nerviosas que está.
—No, Sophía, no hay tiempo para eso —gruño, con el dolor latiendo en cada palabra—. Si salimos de aquí ahora, nos pondremos en la mira. No es seguro para ti.
—¡Pero esto es una locura! No creo poder extraer la bala, hay riesgo, sabes? Podria…—replica, sus ojos brillando con furia y miedo.
—Sophia! Confío en ti, hermosa, se que puedes hacerlo