POV DANTE
Salgo del departamento con pasos firmes, pero por dentro… por dentro, estoy hirviendo.
Sophía siempre ha sido terca, pero esto no es solo obstinación. Es como si estuviera destruyéndose a sí misma y arrastrando a todos con ella. Su dolor la tiene cegada y temo que se pueda perder.
Y lo peor es que no puedo dejar de verla. No puedo dejar de preocuparme.
Y Maldita sea no puedo sacarla de mi mente, de mi piel.
Subo al coche y golpeo el volante con fuerza.
—Maldita sea, Sophía!
Marcos m