Me desperte con los primeros rayos de sol al día siguiente, sintiéndome extrañamente feliz. Sin embargo, mi sonrisa se desvaneció rápidamente cuando mis ojos se encontraron con los de Dante.
Sentí cómo la sangre abandonaba mi rostro. Mi cuerpo se tenso automáticamente, como si intentara protegerse de su cercanía.
Los recuerdos de la apasionante y caliente noche anterior me golpearon como un balde de agua fría. Aunque la pasión que senti entre nosotros había sido intensa, no se si debería dejar