Dante colgó la llamada con Lucas, y mientras descendía las escaleras de la mansión, su mirada estaba fija al frente, cargada de furia y determinación. Las sombras que se proyectaban por los pasillos parecían cobrar vida, como si su propia ira les diera forma.
Al llegar al salón principal, uno de sus hombres, Marco, lo esperaba con un informe.
—Señor, hemos localizado el posible paradero de Viktor. Es una finca aislada en las afueras de la ciudad, altamente custodiada.
Dante tomó el informe, sus