Juliana lo que no sabía era lo que había pasado en esa reunión con Beca... justo después de que ella misma le tendiera la trampa en el vestíbulo.
Minutos después de haber dejado a la asistente en la planta baja respirando un falso aire de victoria, las puertas del ascensor se abrieron en el piso veinticuatro. El misterioso empresario cruzó el pasillo central con paso firme, manteniendo la carpeta ejecutiva bajo el brazo y esa postura impecable que había desplegado abajo. Tocó dos veces la mader