C59: Tu vida o la de ella.
Reinhardt permaneció mirándolo fijamente, con una expresión que no podía ser descifrada.
—¿Dices que no quieres que la mate? —preguntó con una frialdad que parecía cortarle la respiración a Jordan.
El chico, con el corazón latiendo a toda velocidad, intentó encontrar las palabras adecuadas.
—Es que no hace falta, no es necesario llegar a estos extremos. Puede haber otra solución —dijo con una leve esperanza, convencido de que Reinhardt podría entender su punto de vista.
El silencio que siguió f