C266: Un error, y perderías la vida.
Habían pasado ya varios meses desde aquel torbellino de sucesos que había puesto todo de cabeza, y poco a poco la vida parecía encontrar un cauce más estable. Todo parecía ir acomodándose: el negocio, los contactos, la distribución del licor y hasta la atmósfera del lugar respiraba un aire más sereno, casi como si por fin se estuviera levantando sobre bases firmes.
Pero esa estabilidad, tan visible en los pasillos, en las cajas apiladas en la bodega y en los números que cuadraban con precisión,