C265: No vas a cambiarme por ningún otro.
Jordan se apartó un poco, solo lo suficiente para mirarlo a los ojos. Sus labios, temblorosos por la emoción, buscaron los de Reinhardt con una avidez nacida de la necesidad y el amor acumulado. Lo besó con intensidad, como si en ese instante quisiera fundirse con él. Se detuvo un momento solo para respirar, pero en seguida volvió a besarlo, una y otra vez, entre pequeños suspiros. Sus labios rozaban los de él con ternura y deseo: una sucesión de besos breves en la boca, en sus mejillas, en la