La noche caía sobre la ciudad cuando el Ford oscuro se detuvo en una calle lateral, bajo la sombra de una vieja farola que apenas daba la luz. Dentro se encontraba Reinhardt junto con sus hombres, quienes observaban la enorme casa al fondo de la cuadra.
No era cualquier casa, era una de esas mansiones antiguas, heredadas de viejas familias, de las que con los años habían pasado a manos más turbias. Desde fuera, parecía un lugar abandonado o quizás propiedad de alguien rico y excéntrico. Nadie i